El uso de hierbas medicinales es una práctica común en muchos hogares, especialmente como alternativa natural para aliviar síntomas como náuseas, insomnio, resfriados o ansiedad. Sin embargo, durante el embarazo, no todas las plantas son seguras, y muchas pueden tener efectos inesperados sobre la salud materna y el desarrollo del bebé. Aunque se perciben como “naturales”, esto no significa que estén libres de riesgos, especialmente cuando el cuerpo atraviesa cambios hormonales y fisiológicos tan importantes como en la gestación.
Algunas hierbas pueden provocar contracciones uterinas, afectar la presión arterial, interferir con medicamentos prescritos o incluso alterar la circulación sanguínea hacia la placenta. Entre las plantas más riesgosas se encuentran la ruda, el boldo, el poleo, la canela en exceso, la sábila ingerida, el orégano en altas dosis, la pasiflora, y tés “detox” que mezclan hierbas estimulantes. Incluso el té de manzanilla, considerado inocuo, puede causar molestias si se consume en cantidades muy elevadas.
Causas del consumo de algunas plantas
Las causas están relacionadas con los compuestos activos de estas plantas. Muchas contienen aceites esenciales, alcaloides o sustancias estimulantes que pueden atravesar la placenta y llegar al bebé. Otras actúan directamente sobre los músculos lisos, incluido el útero, aumentando el riesgo de contracciones, sangrado o ruptura temprana de membranas. Además, algunas hierbas alteran el metabolismo del hígado, lo que podría intensificar o bloquear la acción de medicamentos importantes para la madre.
Entre los efectos que pueden provocar, algunos son leves pero molestos, como náuseas, acidez o diarrea. Sin embargo, otros pueden ser más graves: amenaza de parto prematuro, disminución del crecimiento fetal, alteraciones en la placenta, hipertensión o hipotensión, e incluso intoxicación materna si se consumen dosis elevadas. En casos extremos, ciertas plantas se han asociado a abortos espontáneos o malformaciones cuando se toman en grandes cantidades o de forma prolongada.
Muchos remedios caseros también presentan riesgos ocultos porque las infusiones no tienen un control exacto de dosis. A diferencia de un medicamento regulado, la concentración de compuestos activos en una planta puede variar según el tipo, la preparación o el origen. Esto hace que incluso “solo una tacita” pueda ser perjudicial para algunas mujeres. Por eso es esencial evitar automedicarse con remedios naturales durante el embarazo sin orientación profesional.
Tips y consejos de cuidado para evitar riesgos por consumo de hierbas medicinales:
• Evita cualquier infusión o remedio casero sin consultar con tu médico.
• No tomes tés "detox", mezclas para adelgazar o productos naturales sin etiqueta clara.
• Desconfía de recomendaciones no médicas, incluso si vienen de familiares o redes sociales.
• Si tomas algún suplemento “natural”, informa en todos tus controles prenatales.
• Ante dolor abdominal, sangrado, contracciones o náuseas intensas después de consumir una hierba, acude de inmediato a tu centro de salud.
Cuidarte durante el embarazo implica tomar decisiones informadas. Aunque las hierbas medicinales forman parte de muchas tradiciones, no todas son seguras en esta etapa tan delicada. Lo más importante es proteger tu bienestar y el de tu bebé con información confiable, seguimiento profesional y evitando cualquier producto natural cuyo efecto no esté comprobado.
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